28 ago. 2013

Nightvision, recorriendo Europa por la noche



La Puerta de Brandenburgo de Berlín, el Arco del Triunfo de París, el Coliseo de Roma, el Parlamento de Budapest o la Sagrada Familia de Barcelona son algunos de los monumentos que se recogen en el vídeo que os traigo hoy. Todos ellos fotografiados de noche, juntando todas las fotografías hasta formar este fantástico timelapse que recorre 36 ciudades de 21 países de Europa.
 
El resultado lo podéis ver a continuación, subid el volumen y activad la versión de alta definición para disfrutarlo:
 
 


Lo vi pasar por Microsiervos, y el enlace al vídeo original es este.

26 ago. 2013

¿Tu y yo vemos el mismo rojo?



Si os preguntara de qué color veis el coche que aparece en la imagen, sin entrar en consideraciones de matices, estaríamos todos de acuerdo en que ese coche es rojo. Pero, ¿vemos tu y yo el mismo rojo? ¿Vemos el mismo color? Para entender lo que quiero decir tenemos que entrar un poco en detalle y definir qué es "ver un color".

Aunque esta frase suene como algo chocante: los colores no existen. Lo que existe en la naturaleza son ondas electromagnéticas. Estas ondas varían su longitud de onda, desde las ondas de radio y las ondas microondas, hasta los rayos X y los rayos gamma. Dentro de todo este espectro electromagnético se encuentra la franja llamada espectro visible, que es la franja cuyas ondas pueden ser captadas por el ojo humano. Nuestro ojo capta esta luz y manda este estímulo recibido al cerebro para que lo interprete. Por tanto, un color no es más que una interpretación por parte de tu cerebro de una determinada longitud de onda de la luz.


Por lo tanto, si estamos hablando de que un color no es más que una interpretación que está dentro de nuestro cerebro, ¿cómo podemos compartirla para poder compararla? Desgraciadamente, no hemos encontrado una manera de hacerlo. El lenguaje se nos queda corto. ¿Cómo definirías el rojo? ¿Como algo "cálido"? ¿"Enérgico"? Simplemente no tenemos vocabulario para hacerlo, y es por eso que, por ejemplo, no podemos explicarle los colores a un ciego.

Esto quiere decir que no podemos saber si el rojo que tu ves, y el rojo que veo yo, es el mismo rojo cuando vemos el color rojo. Los dos lo llamamos rojo, y sabemos diferenciarlo de todos los colores que no son rojos, pero nunca podremos llegar a asegurar que vemos el mismo rojo, que interpretamos esa frecuencia de la misma manera. Lo mismo pasa con el dolor, el gusto o todo aquello que este relacionado con los sentidos y las emociones.

Por ejemplo, podemos llegar a explicar todo el proceso que supone el saborear un trozo de chocolate, desde como se incrementa la salivación y se siente su dulzor en la boca cuando nos lo comemos; sin embargo, por muy bien que lo podamos describir a nivel físico, a nivel biológico o a cualquier otro nivel, no podemos generar en el otro esa sensación si nunca ha probado el chocolate antes; esa percepción que nuestro cerebro genera cuando realmente toma un trozo de chocolate sólo es entendible cuando se ha percibido previamente. A este tipo de sentimientos se les llama qualia y han sido estudiadas durante mucho tiempo por la filosofía, generando un gran debate entorno a si realmente existen o simplemente no hemos sido capaces de encontrar la manera de comunicarlos.

Hasta ahora no hemos podido encontrar una buena forma de transmitirlos. Esto hace pensar que desafortunadamente nuestras mentes están aisladas en cuanto a percepciones se refiere, por lo que no podemos saber si el rojo que tu ves y el rojo que yo veo es el mismo rojo.

Esta misma idea, un poco más desarrollada, se explica en el siguiente vídeo (en inglés, pero con subtítulos), el cual está genial presentado:





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19 ago. 2013

¿Por qué el cielo tiene esos colores?

Durante el día cuando está despejado el cielo es completamente azul, mientras que en el atardecer se ven distintos tonos de amarillos y rojos, y por la noche, a pesar de estar lleno de estrellas, el cielo se ve completamente oscuro. ¿Por qué sucede esto? Para explicarlo tenemos que analizar cada uno de los colores por separado.


Como explicaban en Microsiervos, durante el día recibimos la luz procedente de nuestra estrella más cercana, el sol, la cual emite la radiación que nosotros podemos ver. Esta radiación, al llegar a la atmósfera choca contra las partículas gaseosas que la forman (principalmente de nitrógeno y oxígeno), lo que produce una dispersión de la luz.

Está dispersión hace que la luz de “se extienda” a lo largo de todo el cielo, pero no lo hace de manera regular, si no que se dispersa más (se extiende más) para aquellas longitudes de onda que sean más pequeñas, siendo estas las más cercanas al azul y violeta. Por tanto, el cielo debería ser violeta o tener un tono violáceo. Sin embargo, nuestro ojo es más sensible a los tonos azules y no tanto al violeta, y es por ese motivo por el que lo vemos azul.



Después tenemos los atardeceres que son anaranjados, con tonos entre rojizos y amarillos. Esto sucede igualmente por el fenómeno de la dispersión, como explica América Valenzuela en RTVE. La posición del Sol en el atardecer y amanecer es mucho más baja en el horizonte, lo que hace que los rayos del Sol tengan que atravesar mucha más atmósfera hasta llegar a nuestros ojos, hasta 10 veces más atmósfera.



Y como hemos mencionado antes, la luz del Sol va sufriendo una dispersión principalmente de los tonos violetas y azules, lo que hace que nos lleguen tan sólo los colores naranjas, amarillos y rojos, dándole por tanto esos colores al cielo del atardecer.

Sin embargo, por la noche el fenómeno es bien distinto. No recibimos la luz del Sol, y por lo tanto, la atmósfera deja de dispersar la luz, por lo que se hace prácticamente transparente para nosotros, lo que nos permite ver el cielo como se ve siempre desde la Luna, ya que esta carece de atmósfera.

Y aquí surge una pregunta curiosa: si el universo es infinito (o inmensamente grande) y está lleno de galaxias, las cuales están llenas de estrellas y todas ellas emiten luz, ¿no deberíamos de ver todo el cielo completamente iluminado? La respuesta es sí y no. En el siguiente vídeo se explica la idea que voy a intentar resumir aquí.



Por un lado, nosotros no somos capaces de ver todo el universo, pues la luz tiene que viajar hasta nosotros.  De hecho, cuando miramos al cielo, no estamos viendo las estrellas “en directo”, si no que vemos la luz que salió de ellas hace mucho mucho tiempo, el tiempo que ha tardado la luz en recorrer la distancia que nos separa. Por tanto, por una parte, no vemos aquellas estrellas que están tan lejos de nosotros como para que haya dado tiempo a que su luz viaje hasta nosotros. Esta idea explicaría en parte esa falta de luz que vemos entre dos estrellas de nuestro cielo: seguramente haya una estrella entre ambas, pero su luz no ha llegado hasta nosotros todavía.

Sin embargo, aunque influye, este no es el principal motivo. La causa más importante de que veamos ese trozo de cielo como algo oscuro es porque no lo podemos ver. Nuestro ojo alcanza hasta una frecuencia de onda del rojo, y para aquellas radiaciones cuya frecuencia de onda sea mayor que el rojo tenemos que utilizar aparatos que puedan observar los infrarrojos. Además, nuestro universo se está expandiendo y cada vez a más velocidad, lo que hace que debido al efecto Doppler (ese efecto que hace que un coche rápido que pase a tu lado suene como “ñiuuuum” ) la luz de las estrellas que se alejan de nosotros se desvié hacia el canal infrarrojo, impidiéndonos apreciarlas.

Además, existe una radiación que permanece ahí desde el Big Bang, la llamada radiación de fondo, que es un resto de la gran explosión que generó nuestro universo, un eco que hace que mires donde mires, siempre te la encuentres.

Así que, no es tanto que el cielo nocturno sea oscuro, si no que no podemos ver su luz.

Espero que hayas disfrutado de esta entrada, seguramente no vuelvas a mirar al cielo de la misma manera.

13 ago. 2013

Cuando dejamos de soñar



Dejamos de soñar, así se titulan los dos vídeos que os traigo hoy. Estos vídeos de Neil deGrasse Tyson tratan sobre el problema actual que tiene la NASA en cuanto a financiación se refiere, pero se podría aplicar la misma idea a toda la ciencia en general. Hoy en día la única política económica que se aplica, con la excusa de la crisis económica, consiste en reducir el gasto en desarrollo e innovación, cuando realmente este "gasto" es más bien una inversión que se ve con creces recompensada, y sería una posible salida de la crisis.
 
En estos vídeos se muestra como ejemplo el caso del programa espacial, ya que la idea de alcanzar la Luna hizo que Estados Unidos creciera económica y tecnológicamente, ilusionando a la gente hacia un futuro mejor, algo que hoy en día se ha perdido. En el segundo vídeo se muestra además todos los efectos positivos que tuvo esta aventura espacial a nivel global, no sólo en Estados Unidos, yaque generó un cambio de perspectiva de toda la humanidad haciéndonos ver que somos parte de un todo mayor.
 
Ideas muy interesantes y muy bien presentadas que os dejo a continuación, espero que os gusten:
 
 






Lo vi pasar en el Twitter de @LalaChus3
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