14 oct. 2013

Una genial y sorprendente forma de tocar el piano



Nunca me hubiera imaginado que se pudiera tocar el piano de esta manera. Os traigo hoy un vídeo de ThePianoGuys donde versión a piano una canción de One Direction. La gracia está en como lo hacen: con un único piano que tocan entre cinco personas.

El vídeo es espectacular, ya que son capaces de obtener música de diferentes formas: abriendo el piano y pellizcando las cuerdas, golpeándolas, frotándolas o usando la propia estructura del piano como percusión, ¡hasta utilizan la tapa del teclado! Creo que pocas partes quedan sin ser utilizadas.

El resultado es este fantástico vídeo, subid un poco el volumen y disfrutadlo:


Por cierto, su web está muy bien y tienen muchas versiones de otros temas musicales. Echadle un vistazo.


 Como siempre, si os ha gustado, no dudéis en compartirlo con los botones de abajo...

28 ago. 2013

Nightvision, recorriendo Europa por la noche



La Puerta de Brandenburgo de Berlín, el Arco del Triunfo de París, el Coliseo de Roma, el Parlamento de Budapest o la Sagrada Familia de Barcelona son algunos de los monumentos que se recogen en el vídeo que os traigo hoy. Todos ellos fotografiados de noche, juntando todas las fotografías hasta formar este fantástico timelapse que recorre 36 ciudades de 21 países de Europa.
 
El resultado lo podéis ver a continuación, subid el volumen y activad la versión de alta definición para disfrutarlo:
 
 


Lo vi pasar por Microsiervos, y el enlace al vídeo original es este.

26 ago. 2013

¿Tu y yo vemos el mismo rojo?



Si os preguntara de qué color veis el coche que aparece en la imagen, sin entrar en consideraciones de matices, estaríamos todos de acuerdo en que ese coche es rojo. Pero, ¿vemos tu y yo el mismo rojo? ¿Vemos el mismo color? Para entender lo que quiero decir tenemos que entrar un poco en detalle y definir qué es "ver un color".

Aunque esta frase suene como algo chocante: los colores no existen. Lo que existe en la naturaleza son ondas electromagnéticas. Estas ondas varían su longitud de onda, desde las ondas de radio y las ondas microondas, hasta los rayos X y los rayos gamma. Dentro de todo este espectro electromagnético se encuentra la franja llamada espectro visible, que es la franja cuyas ondas pueden ser captadas por el ojo humano. Nuestro ojo capta esta luz y manda este estímulo recibido al cerebro para que lo interprete. Por tanto, un color no es más que una interpretación por parte de tu cerebro de una determinada longitud de onda de la luz.


Por lo tanto, si estamos hablando de que un color no es más que una interpretación que está dentro de nuestro cerebro, ¿cómo podemos compartirla para poder compararla? Desgraciadamente, no hemos encontrado una manera de hacerlo. El lenguaje se nos queda corto. ¿Cómo definirías el rojo? ¿Como algo "cálido"? ¿"Enérgico"? Simplemente no tenemos vocabulario para hacerlo, y es por eso que, por ejemplo, no podemos explicarle los colores a un ciego.

Esto quiere decir que no podemos saber si el rojo que tu ves, y el rojo que veo yo, es el mismo rojo cuando vemos el color rojo. Los dos lo llamamos rojo, y sabemos diferenciarlo de todos los colores que no son rojos, pero nunca podremos llegar a asegurar que vemos el mismo rojo, que interpretamos esa frecuencia de la misma manera. Lo mismo pasa con el dolor, el gusto o todo aquello que este relacionado con los sentidos y las emociones.

Por ejemplo, podemos llegar a explicar todo el proceso que supone el saborear un trozo de chocolate, desde como se incrementa la salivación y se siente su dulzor en la boca cuando nos lo comemos; sin embargo, por muy bien que lo podamos describir a nivel físico, a nivel biológico o a cualquier otro nivel, no podemos generar en el otro esa sensación si nunca ha probado el chocolate antes; esa percepción que nuestro cerebro genera cuando realmente toma un trozo de chocolate sólo es entendible cuando se ha percibido previamente. A este tipo de sentimientos se les llama qualia y han sido estudiadas durante mucho tiempo por la filosofía, generando un gran debate entorno a si realmente existen o simplemente no hemos sido capaces de encontrar la manera de comunicarlos.

Hasta ahora no hemos podido encontrar una buena forma de transmitirlos. Esto hace pensar que desafortunadamente nuestras mentes están aisladas en cuanto a percepciones se refiere, por lo que no podemos saber si el rojo que tu ves y el rojo que yo veo es el mismo rojo.

Esta misma idea, un poco más desarrollada, se explica en el siguiente vídeo (en inglés, pero con subtítulos), el cual está genial presentado:





Si te ha gustado la entrada, no dudes en compartirla

19 ago. 2013

¿Por qué el cielo tiene esos colores?

Durante el día cuando está despejado el cielo es completamente azul, mientras que en el atardecer se ven distintos tonos de amarillos y rojos, y por la noche, a pesar de estar lleno de estrellas, el cielo se ve completamente oscuro. ¿Por qué sucede esto? Para explicarlo tenemos que analizar cada uno de los colores por separado.


Como explicaban en Microsiervos, durante el día recibimos la luz procedente de nuestra estrella más cercana, el sol, la cual emite la radiación que nosotros podemos ver. Esta radiación, al llegar a la atmósfera choca contra las partículas gaseosas que la forman (principalmente de nitrógeno y oxígeno), lo que produce una dispersión de la luz.

Está dispersión hace que la luz de “se extienda” a lo largo de todo el cielo, pero no lo hace de manera regular, si no que se dispersa más (se extiende más) para aquellas longitudes de onda que sean más pequeñas, siendo estas las más cercanas al azul y violeta. Por tanto, el cielo debería ser violeta o tener un tono violáceo. Sin embargo, nuestro ojo es más sensible a los tonos azules y no tanto al violeta, y es por ese motivo por el que lo vemos azul.



Después tenemos los atardeceres que son anaranjados, con tonos entre rojizos y amarillos. Esto sucede igualmente por el fenómeno de la dispersión, como explica América Valenzuela en RTVE. La posición del Sol en el atardecer y amanecer es mucho más baja en el horizonte, lo que hace que los rayos del Sol tengan que atravesar mucha más atmósfera hasta llegar a nuestros ojos, hasta 10 veces más atmósfera.



Y como hemos mencionado antes, la luz del Sol va sufriendo una dispersión principalmente de los tonos violetas y azules, lo que hace que nos lleguen tan sólo los colores naranjas, amarillos y rojos, dándole por tanto esos colores al cielo del atardecer.

Sin embargo, por la noche el fenómeno es bien distinto. No recibimos la luz del Sol, y por lo tanto, la atmósfera deja de dispersar la luz, por lo que se hace prácticamente transparente para nosotros, lo que nos permite ver el cielo como se ve siempre desde la Luna, ya que esta carece de atmósfera.

Y aquí surge una pregunta curiosa: si el universo es infinito (o inmensamente grande) y está lleno de galaxias, las cuales están llenas de estrellas y todas ellas emiten luz, ¿no deberíamos de ver todo el cielo completamente iluminado? La respuesta es sí y no. En el siguiente vídeo se explica la idea que voy a intentar resumir aquí.



Por un lado, nosotros no somos capaces de ver todo el universo, pues la luz tiene que viajar hasta nosotros.  De hecho, cuando miramos al cielo, no estamos viendo las estrellas “en directo”, si no que vemos la luz que salió de ellas hace mucho mucho tiempo, el tiempo que ha tardado la luz en recorrer la distancia que nos separa. Por tanto, por una parte, no vemos aquellas estrellas que están tan lejos de nosotros como para que haya dado tiempo a que su luz viaje hasta nosotros. Esta idea explicaría en parte esa falta de luz que vemos entre dos estrellas de nuestro cielo: seguramente haya una estrella entre ambas, pero su luz no ha llegado hasta nosotros todavía.

Sin embargo, aunque influye, este no es el principal motivo. La causa más importante de que veamos ese trozo de cielo como algo oscuro es porque no lo podemos ver. Nuestro ojo alcanza hasta una frecuencia de onda del rojo, y para aquellas radiaciones cuya frecuencia de onda sea mayor que el rojo tenemos que utilizar aparatos que puedan observar los infrarrojos. Además, nuestro universo se está expandiendo y cada vez a más velocidad, lo que hace que debido al efecto Doppler (ese efecto que hace que un coche rápido que pase a tu lado suene como “ñiuuuum” ) la luz de las estrellas que se alejan de nosotros se desvié hacia el canal infrarrojo, impidiéndonos apreciarlas.

Además, existe una radiación que permanece ahí desde el Big Bang, la llamada radiación de fondo, que es un resto de la gran explosión que generó nuestro universo, un eco que hace que mires donde mires, siempre te la encuentres.

Así que, no es tanto que el cielo nocturno sea oscuro, si no que no podemos ver su luz.

Espero que hayas disfrutado de esta entrada, seguramente no vuelvas a mirar al cielo de la misma manera.

13 ago. 2013

Cuando dejamos de soñar



Dejamos de soñar, así se titulan los dos vídeos que os traigo hoy. Estos vídeos de Neil deGrasse Tyson tratan sobre el problema actual que tiene la NASA en cuanto a financiación se refiere, pero se podría aplicar la misma idea a toda la ciencia en general. Hoy en día la única política económica que se aplica, con la excusa de la crisis económica, consiste en reducir el gasto en desarrollo e innovación, cuando realmente este "gasto" es más bien una inversión que se ve con creces recompensada, y sería una posible salida de la crisis.
 
En estos vídeos se muestra como ejemplo el caso del programa espacial, ya que la idea de alcanzar la Luna hizo que Estados Unidos creciera económica y tecnológicamente, ilusionando a la gente hacia un futuro mejor, algo que hoy en día se ha perdido. En el segundo vídeo se muestra además todos los efectos positivos que tuvo esta aventura espacial a nivel global, no sólo en Estados Unidos, yaque generó un cambio de perspectiva de toda la humanidad haciéndonos ver que somos parte de un todo mayor.
 
Ideas muy interesantes y muy bien presentadas que os dejo a continuación, espero que os gusten:
 
 






Lo vi pasar en el Twitter de @LalaChus3

15 jul. 2013

La espectacular niebla de San Francisco

Hoy os traigo un timelapse especialmente bonito de distintas fotografías tomadas en los alrededores de San Francisco durante el amanecer, recreándose especialmente en la niebla que de vez en cuando invade esta ciudad.

El autor es Simon Christen y tardó dos años en capturar todos estos momentos. Su rutina diaria consistía en observar qué condiciones meteorológicas había, visitando distintas webs donde consultar la información, y en el caso de que estas fueran adecuadas para la formación de niebla, se levantaba al día siguiente a las 5 de la mañana para ir hasta el lugar adecuado desde el que conseguir la mejor toma. Un gran esfuerzo cuyo genial resultado podéis ver a continuación:



1 jul. 2013

El Test de Turing, o cómo saber si las máquinas piensan

Imaginemos por un momento que hubiésemos desarrollado la máquina más inteligente del mundo, al menos tan inteligente como un ser humano y que fuese capaz de pensar. ¿Cómo podríamos demostrar que es capaz de pensar? Esta misma pregunta se la planteó Alan Turing, uno de los más importantes teóricos de la computación y pionero en el campo de la inteligencia artificial.
 
Aunque depende mucho de qué entendamos por inteligencia, Turing propuso en 1950 una prueba (hoy conocida como el Test de Turing) basada en el Juego de la Imitación. Este juego consistía en tres personajes, un hombre y una mujer en una habitación y un juez situado en otra sala aislada de la primera. El hombre tenía que intentar engañar al juez convenciéndole de que era la mujer, mientras que la mujer tenía que convencer al juez de que la mujer era ella. El juez debía decidir a base de preguntas quién era la mujer y quién era el hombre.
 
La prueba que Turing propone un caso similar: en una habitación aislada hay un juez humano, mientras que en otras dos salas hay un individuo humano y la máquina a ser juzgada. Para comunicarse, Turing propone que la comunicación se realice utilizando teletipos, de manera que la escritura o la voz no afecte al criterio del juez. Si la máquina es capaz de pensar y razonar como un humano, el juez no será capaz de diferenciar entre la máquina y el humano, no sabrá decir quién es quién. Esto quiere decir, que si el juez no es capaz de identificar a la máquina y la confunde con el humano, podríamos considerar esa máquina como inteligente ya que es capaz de imitar el comportamiento humano. Turing afirmaba que “existirá Inteligencia Artificial cuando no seamos capaces de distinguir entre un ser humano y un programa de computadora en una conversación a ciegas”.


Fuente

Un ejemplo aplicado del Test de Turing son los CAPTCHA, esos códigos ilegibles que tienes que introducir para acceder a una web de los que ya hablamos, que aunque no siguen estrictamente el Test, si que representan la idea que Turing propuso: diferenciar al hombre de la máquina mediante una prueba.
 
 
 
Pero volviendo a la idea del Test, ¿que se engañe al juez demuestra que la máquina es capaz de pensar? La respuesta a esta pregunta es no, ya que lo que realmente demuestra este experimento es que la máquina es capaz de aparentar que piensa, y lo hace al menos tan bien como lo haría un humano. Pero, ¿cuál es la diferencia entre pensar y aparentar pensar? Quizás no tenga demasiada relevancia a nivel práctico, y lo importante es que una máquina sea capaz de elaborar una respuesta inteligente a las preguntas que le hagamos, independientemente del método seguido para elaborar dicha respuesta.
 
En cualquier caso, estamos aún lejos de conseguir que una máquina supere el Test. Esto se debe principalmente a la vasta amplitud de posibilidades que se presentan al tener un problema tan abierto: no hay límites en el tipo de preguntas que el juez puede hacer, siendo estas de cualquier tema que podamos imaginar y con todas las segundas intenciones que el juez quiera, y no hay límites en las posibles respuestas que se pueden dar. Sencillamente hay demasiadas posibilidades
 
Sin embargo, como ya vimos con el caso de Watson, en ciertas ocasiones donde el ámbito sea acotado y reducido a una porción de conocimiento, y con un mecanismo concreto, las máquinas van acercándose. En este post se recogen algunos avances en distintas áreas, como el reconocimiento facial, el ajedrez y la música entre otras. Aún nos queda mucho por delante, pero seguimos avanzando.
 
Si os interesa leer más sobre el tema, aquí tenéis el enlace al artículo original de Turing  y si quereis saber más sobre Turing hay muchos artículos sobre su legado, aquí os dejo uno de ellos.

13 may. 2013

Cuando las máquinas comenzaron a dejarnos obsoletos [Detallado 8]

Hace tiempo que las máquinas comenzaron a dejarnos obsoletos. Comenzaron reemplazándonos como mano de obra, pero no van a terminar ahí. Hoy os traigo la historia de Ken Jennings como ejemplo de lo que está por venir. Espero que os guste.

Ken Jennings

De pequeño, Ken Jennings era el típico sabelotodo que se pasaba el día leyendo enciclopedias y acumulando datos curiosos. Estos datos variaban mucho, desde la frecuencia de la órbita del cometa Halley o el tamaño del pastel de calabaza más grande del mundo. Gracias a esta curiosidad innata y a su capacidad para retener esta información pudo presentarse al concurso americano Jeopardy.  
La gracia de este concurso está en que, en lugar de preguntar directamente a los concursantes, a estos se les da una respuesta, una pista, y deben ser ellos los que elaboren la pregunta. Por ejemplo: una respuesta del concurso podría ser "El Padre de la Patria; en realidad, no cortó un árbol de cerezo", a la que el concursante debería responder "¿Quién es George Washington?".

Ken Jennings participando en Jeopardy
En el caso de Ken, él fue el concursante de Jeopardy capaz de acumular la racha más larga de programas consecutivos ganados. Sumó un total de 75 programas, acumulando un premio final de más de dos millones y medio de dólares.
Y Ken estaba contento. Había sido una racha espectacular, la gente le saludaba por la calle celebrando con él su éxito. Tantos años de acumular datos se habían visto recompensados. Todo iba bien. Hasta que IBM se propuso ganarle.

Watson

Tras la victoria de Deep Blue sobre Gari Kaspárov en su famosa partida de ajedrez de 1997, IBM estaba buscando el siguiente gran reto donde pudieran demostrar las capacidades de la Inteligencia Artificial. En 2004, Charles Lickel, el gerente de investigaciones para IBM, vio la racha ganadora de Ken Jennings en Jeopardy mientras cenaba en un restaurante con sus compañeros de trabajo, y en ese momento pensó en cual podría ser su próximo gran reto: vencerle. Es entonces cuando, tras convencer a sus superiores, se comienza el desarrollo de Watson, el sistema informático desarrollado para ser capaz de participar y ganar en Jeopardy.
La dificultad del concurso Jeopardy reside en dos grandes bloques: entender la pista dada y formular la pregunta correcta. En la primera parte es donde Watson lo tendría más difícil, pues esta pista se da en lenguaje natural, es decir, en el lenguaje humano, en este caso en inglés. El gran problema de trabajar con el lenguaje natural es la ambigüedad semántica que este presenta. Una palabra puede significar diferentes cosas según su contexto. Por ejemplo, “amo” puede referirse a la primera persona del presente del verbo “amar” o al dueño de una propiedad. Para conseguir resolver estos problemas, Watson no tenía un único programa, si no que era capaz de ejecutar varios programas a la vez, de manera que observando cual de todas las respuestas obtenidas con ellos era la más frecuente era capaz de econtrar la respuesta correcta. Una vez entendida la respuesta, era relativamente sencillo buscar en su inmensa base de datos, de más de 4 terabytes, a qué información se refería, y a partir de ahí, sólo quedaba la pequeña tarea de elaborar la pregunta.
Tras siete años de desarrollo y pruebas, en febrero de 2011 Watson se enfrentó en un concurso especial de Jeopardy contra Ken y Brad Rutter, los dos mejores concursantes de toda la historia del programa. Para que Watson no tuviera ventaja, también tuvieron que elaborar un pulsador electrónico que este podría pulsar con un dedo robótico. Y no dejó de pulsarlo. Watson fue capaz de vencer a ambos concursantes sin que estos tuvieran la más mínima posibilidad de plantarle cara.

¿Cuánto duraremos?

Esta victoria es muy destacable. En el caso de Deep Blue, el superordenador campeón de ajedrez que antes mencionábamos, su victoria sobre Kaspárov mostró la increíble capacidad de cómputo que un ordenador puede alcanzar. Pero al fin y al cabo, el ajedrez es un juego cerrado, en el sentido de que el número de posibles jugadas, si bien es muy grande, este es finito, ya que existen unas reglas bien definidas sobre cómo se mueve cada pieza. En el caso de Jeopardy esto no es así. El número de posibles pistas es enorme, mucho más grande, y estas requieren una interpretación por parte del concursante. Existe ambigüedad e imprecisión en muchas de ellas. Es precisamente el ser capaces de resolver este tipo de ambigüedades una de las características que nos separa a los humanos de las máquinas. O nos separaba.
En el video que os dejo al final de la entrada, Ken cuenta que su sensación tras el concurso fue la de sentirse obsoleto. Una máquina, un conjunto de cables conectados entre sí, había sido capaz de ser mejor en aquello en lo que él era considerado como uno de los mejores. De algún modo, debió de sentirse como aquellos trabajadores de las fábricas que trabajaban manualmente, a los que un día y sin previo aviso, se les sustituyó por máquinas de vapor capaces de hacer su mismo trabajo más rápido y mejor.
Por primera vez en la historia estamos ante la situación donde las máquinas van a ser capaces de realizar tareas cognitivas, es decir, donde las máquinas van a ser capaces de realizar tareas donde se requiere conocimiento. Desde hacer composiciones musicales, hasta la toma de decisiones en empresas. Y también serán capaces de hacer tareas más rutinarias como conducir o limpiar la casa.
¿Debemos, por tanto, temer por nuestras vidas y pensar que vamos a ser reemplazados? Para nada. La tecnología está a nuestro servicio. Pensar en que ya no tendremos nada que hacer sería como haber pensado que los caballos iban a desaparecer porque se inventaran los coches, o que las escaleras dejarían de existir por tener ascensores. La tecnología nos va a permitir realizar nuevas tareas gracias a que ella va a poder encargarse de ayudarnos. Queda mucho tiempo por delante y muchos avances que lograr, pero la Inteligencia Artificial va a abrirnos nuevas puertas. Y no sé vosotros, pero yo estoy deseando ver qué hay detrás…

12 abr. 2013

Un genial timelapse en movimiento

Hoy os traigo lo que llaman un "hyperlapse". Este tipo de vídeos combina el movimiento de la cámara con un timelapse habitual, donde se van tomando fotografías que posteriormente se juntan para generar movimiento. Grabar estos vídeos es muy complicado, pues no es sencillo controlar el movimiento de la cámara y tomar las fotografías en cada momento.

Lo genial de este vídeo es que han desarrollado una aplicación que permite utilizar Google Street View para montar el hyperlapse, ya que combina las distintas fotografías de los coches de Google para montar el vídeo.

Este es el resultado:



Y por si fuera poco, los desarrolladores, Teehan+Lax, han habilitado una web donde podemos probar la herramienta que ellos han utilizado, pudiendo hacer nuestro propio hyperlapse con Google Maps. Podéis acceder desde aquí y recomiendan que uséis Chrome. ¿Os animáis a hacer el vuestro?

Lo vi pasar por Gizmodo.

2 abr. 2013

BryanEtch, haciendo obras de arte con el Telesketch



Seguramente de pequeños vosotros también teníais un “Telesketch” o “Etch-A-Sketch” en su nombre americano, esa pizarra mágica con marco rojo en la que podías dibujar moviendo dos pequeños mandos giratorios, y que para borrar bastaba con sacudir la pantalla y esta quedaba como nueva.

Pues con este juguete, Bryan Lee Madden se ha dedicado a dibujar y conseguir recrear obras de arte muy impresionantes.

Este es el primer trabajo que él considera como su primer trabajo serio. Se trata de un paisaje de la ciudad de Nueva York, hecho de memoria, con lo que tiene algún pequeño error comparado con la ciudad de verdad, pero es un trabajo impresionante. Él mismo cuenta que lo tuvo durante años sin hacer ningún dibujo nuevo, enseñándoselo a sus amigos, pero siempre tuvo la intención de hacer alguno nuevo.

Primer dibujo de Nueva York

A partir de ahí fue realizando dibujos cada vez más complejos, de otras ciudades, imágenes de cuentos, algún animal…

Chicago


Boston


Philadelphia




Y en algunos casos con un nivel de detalle en los que se nota la cantidad de horas de trabajo que ha debido de invertir para realizar sus pequeñas obras.

 
Times Square

Hansel y Gretel
San Francisco

Si queréis ver más os recomiendo visitar su blog y su Facebook.

No recuerdo donde lo vi pasar, pero apuntaba a esta galería de Imgur.

13 mar. 2013

Tú también deberías saber programar

Estos días he estado viendo por Facebook y Twitter circular una genial campaña de Code.org fomentando la enseñanza de la programación en las escuelas de Estados Unidos. Pero, ¿por qué deberías saber programar? Pues las razones son varias, así que voy a intentar explicarlas desde mi punto de vista como informático que soy.

Fuente

 

Programar te enseña a pensar de forma ordenada

 
Lo primero que aprendes cuando comienzas a programar es que el ordenador es una máquina estúpida. Sí, por mucho que te pueda sorprender desde fuera, un ordenador no sabe hacer nada por su cuenta. Programar consiste precisamente en ayudarle con ese problema, consiste en decirle al ordenador, paso a paso, qué debe hacer y cómo debe hacerlo. Programar es darle una serie de instrucciones al ordenador. Como este es muy rápido y muy obediente, es capaz de llevarlas a cabo obteniendo grandes resultados, pero por su cuenta no sería capaz de elaborar nada.
 
Pero para saber darle estas órdenes al ordenador, primero debes saber qué problema tienes, cómo se debe de resolver, qué pasos debes seguir y cómo divivirlo en subproblemas para poder solucionarlo. Estas características son esenciales para cualquier persona en otros ámbitos, no sólo en los relacionados con la programación, ya que te permite enfrentarte a los problemas de una manera eficiente.
 

Programar te permite entender el mundo que te rodea

 
Hoy en día prácticamente todo se hace con la intervención directa o indirecta de un ordenador. Desde tu lavadora a tu teléfono móvil, actualmente y cada vez más, todo lleva incorporado un ordenador. El saber programar te permite entender cómo funcionan las cosas que te rodean, y te da una ventaja frente al resto de gente que no lo conozca. Obviamente, no necesitas saber cómo funciona exáctamente al milímetro cada dispositivo, pero con conocimientos de programación puedes hacerte una idea general de por dónde van los tiros.
 
Es un caso similar a los automóviles: salvo que seas un experto en mecánica no vas a conocer todas y cada una de las piezas del motor de tu coche; pero sí que sabes que tu coche funciona con un tipo de combustible, tiene ciertas piezas que tienes que reponer cada X kilómetros y sabes cuando está funcionando bien y cuando no. Con un ordenador pasa algo similar, tener algo de conocimiento te da una ventaja.

Fuente


Por otro lado la programación está extendida en tantos sectores y tan distintos que tienes mucho donde poder elegir. Que te gustan los videojuegos, puedes ser programador de videojuegos. ¿Te gusta la moda? Pues echa un vistazo a "wearable computers". Y así con todos los sectores que puedas pensar. Prácticamente en cualquier campo que te imagines puedes aplicar la programación.
 

Programar es sencillo y divertido

 
Cuando uno no conoce qué es programar se piensa que es algo complicado, donde tienes que romperte la cabeza, no tener vida social y ser un friki de las matemáticas para entenderlo. Esto no es así. La mayoría de los programas son sencillos en cuanto a las operaciones que realizan, no manejan operaciones matemáticas más complejas que la suma, y en general los programas suelen encargarse de mezclar informaciones y combinar resultados de otros programas.

Por supuesto puedes encontrarte diversos niveles de dificultad; y eso es lo interesante, que según vas aprendiendo eres capaz de resolver cosas cada vez más complejas. En mi caso mi primer programa fue una aplicación que te calculaba el menor de tres números dados. Luego hice otra que te saludaba, le dabas tu nombre y te decía "Hola X". Luego te decía adiós y cambiaba la forma de saludarte cada vez. El caso es aprender lo básico e irse interesando por ello. A partir de ahí, el límite es tu imaginación.

Fuente


Programar se parece a resolver puzzles o a resolver sudokus, o más bien a resolver un laberinto. Tienes un punto A de partida, que normalmente son unos datos de entrada y con ellos tienes que llegar a obtener un resultado B, el camino que hay que seguir es lo que tú debes definir. Y esto es lo divertido, es ir peleando y pensando cómo elaborar esos pasos para conseguir llegar hasta meta, teniendo en cuenta que los datos A pueden ser variados y que hay siempre más de una forma de llegar hasta B. Y cuando eres capaz de llegar a resolverlo, esa sensación es incomparable. En la programación tú eres capaz de crear cosas desde cero. Eres el creador de un programa capaz de resolver algo por su cuenta. En pocos campos vas a poder tener ese superpoder.
 
Programar es algo que se debería enseñar en el instituto, por supuesto en un nivel básico, y que sirviera de base para tener un poco de conocimiento de en qué consiste y qué puedes llegar a conseguir. Al menos tener unas nociones de qué es la programación.
 

Y si yo no te convenzo...

 
Puedes ver el siguiente vídeo que forma parte de la campaña que te comentaba antes, donde gente como Bill Gates (fundador de Microsoft), Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) o Gabe Newell (fundador de Valve) entre muchos otros te dan sus motivos para que intentes iniciarte:
 

 

11 mar. 2013

¿Qué ocurre cuando mandas un paquete de A hasta B?

Pues esa fue la pregunta que se planteó Ruben van der Vleuten, ¿qué ocurre cuando mandas un correo desde A hasta B? Mejor que alguien te lo cuente, es verlo por ti mismo. Así que decidió montar el siguiente proyecto.



Este es el paquete y dentro introdujo un circuito controlado por Arduino y una cámara. Con el fin de no grabar en exceso, cuando la caja está en reposo sólo grababa 3 segundos por cada minuto, mientras que si esta se movía, entonces grababa contiuamente, para no perderse las "partes interesantes".
 

 
 
Aquí se puede ver el detalle de la caja, en la B de Ruben, en la parte central tiene un pequeño agujero disimulado con el rotulador, ahí es donde está la camara.

 
Y el resultado es el siguiente vídeo:
 
 


Lo vi pasar por Twitter aunque el original está aquí.

1 feb. 2013

Paperman

Hoy os traigo un corto de Disney que quizás ya hayáis visto por la red. Se trata de Paperman, que narra una original historia de amor como si de cine clásico se tratara: en blanco y negro y completamente muda.

Lo que me ha parecido más original del corto, aparte de la historia y cómo está contada, es cómo combinan los dibujos hechos a mano y el ordenador, pues a pesar de ser animaciones, mantienen el trazo del lápiz que le da ese aspecto tan peculiar y mucho más cercano a la animación tradicional que los típicos gráficos generados completamente por ordenador.



Lo vi pasar por el Twitter de @xiny y si quereis un poco más de información os recomiendo el artículo de Wired.

31 ene. 2013

Siluetas en la Luna


Hoy os traigo un vídeo especialmente bonito. Se trata de una toma de la Luna en Nueva Zelanda, surgiendo por el horizonte quedando proyectada sobre ella las siluetas de la gente.

La realización del vídeo tiene sus complicaciones. Para conseguir que la Luna aparezca en ese tamaño, Mark Gee , el autor del vídeo, utilizó un objetivo de 500mm y un multiplicador 2x, obteniendo una distancia focal de 1300mm, es decir, como si fuera un objetivo de este tipo.

Con este objetivo conseguirías acercarte mucho a la Luna, pero para conseguir que se vean las siluetas de la gente necesitas estar lejos. ¿Cómo de lejos? Pues en este caso 2.1km. Con lo que os podéis imaginar que no es una toma sencilla.

Para acompañar el vídeo eligió esta canción consiguiendo el fantástico resultado final que podéis ver ahora.
 
 
 
 
Lo vi pasar por Twitter y la verdad es que te deja pensando que somos muy pequeños.
 
 

23 ene. 2013

El dilema del prisionero [Detallado 7]

Estos días estoy leyendo un libro muy interesante, se llama El Gen Egoísta, escrito por Richard Dawkins en 1976, y trata sobre la teoría de la evolución, pero desde el punto de vista genético, donde en lugar de considerar que son los individuos de una especie aquellos que evolucionan, en el fondo son los genes los que realmente sobreviven y evolucionan. El libro es muy interesante y fácil de entender, pues explica todo mediante metáforas del día a día y no es necesario tener ningún conocimiento previo de biología ni de ningún otro campo.
 
Sobre este libro, quiero compartir con vosotros las ideas del capítulo 12, llamado “Los buenos chicos acaban primero”, que trata sobre el Dilema del Prisionero, un problema bastante interesante.
 
El dilema del prisionero plantea la siguiente situación: hay una banca encargada de repartir el dinero y dos jugadores (A y B) a los que se reparten dos cartas a cada uno. Una carta contiene la opción COOPERAR y la otra carta la opción DESERTAR. Al haber dos cartas repartidas por dos jugadores, se pueden producir estos cuatro resultados:
 
  • Jugador A y jugador B deciden ambos elegir sus cartas Cooperar: ambos jugadores reciben una paga de 300 dólares por parte de la banca. Esta opción se llama Recompensa, por haber cooperado ambos jugadores.
  • Jugador A y jugador B deciden ambos  jugar sus cartas Desertar: ambos jugadores reciben una penalización de 50 dólares que deben pagar a la banca cada uno. Esta opción recibe el nombre de Multa por deserción.
  • Jugador A juega Cooperar, pero jugador B decide jugar Desertar: el jugador A se ve penalizado con 100 dólares y el jugador B se ve recompensado con 500 dólares. En este caso el jugador A sería el Incauto y el jugador B sucumbiría a la Tentación de desertar.
  • El último resultado posible es simétrico, jugando A la carta de Desertar y B la carta de Cooperar y siendo análogos al caso anterior las penalizaciones y recompensas a cada uno.
 
Podríamos recoger por tanto estos valores en la siguiente tabla:

Ya tenemos planteadas las reglas, ahora nos queda jugarlo y ver qué carta nos sería más interesante jugar. Supongamos que somos el jugador A y elegimos Cooperar, ahora dependeríamos de qué eligiese B, si este elige también Cooperar, ambos nos llevamos una recompensa de 300 dólares, una cantidad bastante considerable; pero si B es más pícaro y elige Desertar, nosotros nos llevaríamos una penalización de -100, es decir, pagaríamos 100$ a la banca, con lo que perderíamos mucho dinero (y encima B se beneficiaría de nuestra inocencia pues él se llevaría 500$ , aunque realmente podemos olvidarnos de lo que se llevaría B pues el dinero es de la banca y no nuestro). La otra opción es que eligiéramos como estrategia coger la carta Desertar. En tal caso, B podría elegir Cooperar, con lo que nos beneficiaríamos todavía mucho más que antes, ya que la banca nos daría 500$, y en el caso de que B eligiera Desertar, la penalización a la que nos enfrentaríamos sería mucho menor, tan sólo de 10$.
 
Está claro que la estrategia que nos interesa seguir es coger la carta de Desertar, ya que los beneficios y castigos son mucho más benevolentes con nosotros. Sin embargo, el jugador B puede plantearse el mismo razonamiento, e indudablemente llegará a la misma conclusión que nosotros, por lo tanto la estrategia que seguirá será la de elegir la carta de Desertar. Por lo tanto, ambos vamos a elegir la carta de Desertar ya que es la opción “menos dolorosa” para nosotros si aplicamos la razón, siendo finalmente la banca la que gana en esta partida; he ahí la paradoja y el motivo de que este problema sea un dilema
 
Esto sucede siempre que la partida se juegue sin que los jugadores se puedan comunicar y donde no haya repeticiones, es decir, sólo se juegue una vez, pero la cosa se pone interesante cuando hay repeticiones. Imaginemos que ahora una vez acabada la primera partida, se vuelven a repartir las dos cartas a ambos jugadores, ¿elegir la carta Desertar sigue siendo siempre la mejor opción? Quizás  haya mejores estrategias, ahora entra en juego la colaboración y el engaño. Dejo esta pregunta abierta para retomarla más tarde y daros un tiempo para pensar estrategias.
 
Hasta  ahora no ha aparecido en ningún momento la palabra prisionero, así que probablemente os estáis preguntando el porqué del nombre de este dilema. El nombre viene de una situación típica de las películas policiacas. Hay dos ladrones que han sido detenidos, encierran a ambos en salas de interrogatorios distintas y les ofrecen el siguiente trato. Si sólo uno delata al otro, el delator quedará libre y el delatado cargará con una larga condena él solo. Si ninguno de los dos delata al otro, ambos serán condenados a una pena menor ya que no pueden ser inculpados del crimen, pero no colaboran con la justicia. Si los dos tratan de delatar al otro, ambos serán condenados a la pena mayor, pero con una reducción de condena por haber colaborado. Aquí la carta Cooperar sería guardar silencio y desertar sería delatar al otro ladrón. Como vemos, es el mismo problema planteado previamente, y es una situación difícil de resolver por parte de los ladrones, pues si callan se arriesgan a ser delatados y cargar con toda la culpa; por lo tanto ambos terminarán cantando, ya que desde el punto de vista de cada ladrón es la posición más ventajosa. Si el otro me delata, compartimos la condena, si el otro no me delata, quedo libre.
 
Siguiendo con las películas, si has visto El Caballero Oscuro (si no has visto la película te recomiendo que te saltes este párrafo), la segunda película de la última trilogía de Batman reconocerás que se plantea esta situación.  En este caso el Joker hace lo siguiente, hay dos barcos que van a abandonar la ciudad, en uno de ellos se traslada a todos los presos mientras que en el otro van civiles. En cada barco, el Joker decide colocar un explosivo, pero siendo tan macabro como es, decide dar el control remoto al otro barco y les da un ultimátum para que en el caso de que decidan no estallarlos, ambos barcos exploten. Si nos fijamos bien, tenemos el dilema del prisionero planteado: ambos barcos serían los jugadores, la situación de explotar el otro barco sería desertar y la opción de no explotarlo sería cooperar.  En este caso, en la película, la opción vencedora es la de cooperar, no porque ayude a la supervivencia, si no porque entraría en juego la moralidad y el coste de explotar el otro barco lleno de gente es considerado como excesivamente elevado.  Podéis ver este caso estudiado en mayor profundidad.
 
Volvamos al caso del dilema del prisionero con repetición que dejamos en suspense. En este caso, como ya he mencionado antes, las cartas vuelven a repartirse tras cada mano. Con esta nueva variante podemos pensar en distintas estrategias. Una de las planteadas en el libro se llama “Donde las dan las toman”. La idea de esta estrategia es empezar Cooperando y  a partir de ahí, repetir lo que el otro jugador elija. Es decir, si el otro jugador no plantea ninguna deserción, esta estrategia coopera, pero si el otro jugador Deserta, en la siguiente ronda esta estrategia se vengará y jugará Desertar (por imitación), pero en la siguiente ronda ya habrá olvidado sus ganas de vengarse si el otro jugador vuelve a Cooperar. Digamos que en el mejor de los casos, donde nadie deserte, la estrategia siguiendo los costes antes mencionados conseguirá una media de 300$ de beneficios. Esta estrategia es realmente potente.
 
Imaginemos que tenemos una variante que sea “Donde las dan las toman pícara”, la cual funciona como “Donde las dan las toman” pero de vez en cuando, si el otro jugador Cooperó, decide probar suerte a Desertar para obtener una mayor recompensa. Si enfrentáramos a ambas estrategias, en el momento que la versión pícara decidiera desertar, la original decidiría Desertar en el siguiente paso, y en el siguiente lo haría la pícara por imitación, por tanto entrarían en una cadena de reproches, siendo la media de ganancias de 200$ (500$ la vez que Coopera y el otro Deserta, y -100$ en el caso contrario), por lo tanto sigue siendo mejor la estrategia original.
 
De alguna manera es difícil establecer la mejor estrategia, ya que estas estrategias son susceptibles a las otras estrategias que se enfrenten; por ejemplo, una estrategia rival a “Donde las dan las toman” podría ser “Siempre desertar”, que como comienza Desertando, se lleva un pellizco en la primera ocasión donde la otra estrategia comienza Cooperando. Si tuviéramos un entorno donde hubiera muchas “Donde las dan las toman” que se enfrentaran entre ellas, obtendrían de media 300$ mientras que las de “Siempre desertar” obtendrían el pellizco inicial pero en el resto de casos serían castigadas, con lo que la media sería inferior a 300$, pero si la situación fuera al revés, donde abundaran las de “Siempre desertar”, a un “Donde las dan las toman” le costaría obtener beneficios para poder mantenerse como estrategia ganadora. Con lo que podemos ver que para que una estrategia sea la dominante, depende de las estrategias a las que se enfrente. Si queréis más detalles y conocer otras estrategias os recomiendo leer el libro.
 
¿Podemos pensar en un caso real donde se dé esta circunstancia del problema del prisionero con repetición? Se me ocurren muchos casos, pero podemos poner un ejemplo sencillo.
 
Imaginemos una clase donde el profesor, desafortunadamente, no se explica demasiado bien. Los alumnos por tanto necesitan buscar una estrategia que les garantice mejores resultados, por ejemplo: tomar apuntes y compartirlos con los otros compañeros para que, teniendo diferentes  versiones, puedan entender mejor la asignatura; la idea es que yo te los dejo a ti y tú me dejas los tuyos. Pero claro, acudir a clase y tratar de entender al profesor y tomar apuntes tiene un coste, por lo que otra opción estratégica sería no tomar apuntes y tratar de obtenerlos de los compañeros; la idea es que yo no te dejo apuntes y tú me dejas los tuyos. La tercera opción sería no tomar apuntes ni conseguir que alguien nos los prestara, con lo que estaríamos condenados al suspenso.
 
Creo que queda claro como trasladar el problema al dilema del prisionero. Cooperar sería tomar apuntes y compartirlos, Desertar sería no tomarlos y por tanto no compartirlos. Los estudiantes más colaborativos se beneficiarán de los apuntes de otros pero tendrían el coste de tener que ir a clase y tomarlos; habrá alumnos que intenten ahorrarse este coste e intentar aprovecharse de los que sí los toman, los cuales no se beneficiarán de tener otros apuntes y además tendrán que haber hecho el gasto de ir a clase y tomarlos. Por último se dará el caso entre alumnos que no puedan compartirse apuntes porque ninguno de los dos tenga, no beneficiándose del trabajo de otro (es el riesgo a que yo sea “vago” y mis compañeros también).
 
Para saber qué estrategia es la mejor de todas habría que asociar unos costes. Si tomar apuntes y compartirlos es relativamente “barato” y casi garantiza el aprobado a diferencia de no hacerlo, es más probable que la gente tienda a jugar Cooperar, y por tanto, habrá algunos alumnos que se aprovechen de esta opción. Si el intercambio de apuntes es prácticamente obligatorio para aprobar, habrá aún más alumnos que decidan Cooperar y muy pocos se arriesgarían al suspenso. Sin embargo, si el tomar los apuntes es “caro” y no hay tanto riesgo a suspender si no se obtienen otros apuntes, muchos alumnos tratarían la opción de no tomarlos y confiar en obtenerlos de otra persona.
 
Siguiendo con el ejemplo, supongamos que la mala suerte y falta de organización dentro de la escuela hace que a veces algunas asignaturas se solapen entre sí, por lo que a algunos alumnos no les quedará más opción que jugar la carta de Desertar, es decir, no podrán tomar apuntes. Si al resto de estudiantes les pasase lo mismo en otras ocasiones, tendría sentido aplicar una estrategia colaborativa, en el sentido de que, aun a sabiendas de que no voy a sacar beneficio directo de esta persona al dejarle mis apuntes ya que ella no puede dejarme a mí, decido prestárselos, pues en un futuro me pasará a mi lo contrario, esta persona me dejará los suyos y me beneficiaré de ello. Es lo que yo llamaría un “altruismo egoísta”, donde el beneficio queda pendiente  a una incierta situación futura, pero de alguna manera se llega a una colaboración entre el grupo que llevaría a un mayor beneficio común.
 
Como vemos todo dependería de los costes de realizar la cooperación y de los beneficios de ser el único en desertar, de los riesgos que podamos asumir y de la certeza de que en situaciones futuras los otros se comportaran como esperamos.
 
Queda claro que el dilema del prisionero nos rodea aunque hasta ahora no nos hubieramos dado cuenta. ¿Se os ocurren más situaciones a vosotros? ¿Qué estrategias creéis que usaríais?
 
Espero que os haya parecido interesante y haya sabido explicarme claramente. Si queréis saber más sobre el tema, os recomiendo una vez más que os leáis el capítulo 12 del libro.
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